Represión
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El 11 de septiembre de 1973 se inicia un complejo periodo de nuestra historia republicana, en el que se instituyó un sistema de represión y persecución política a través de allanamientos, secuestros, prisión y confinamientos en centros de detención y campos de concentración. Por medio de torturas, se obtenían confesiones de los detenidos, las que luego eran utilizadas para someterlos a Consejos de Guerra.

Magallanes no estuvo ajena a las ejecuciones, asesinatos y desapariciones secuestros y confinamientos al igual que el exilio forzado o por decreto. Este aparataje incluyó además exoneraciones selectivas e interrupción de estudios secundarios y universitarios, normas restrictivas al derecho de reunión, la imposición de la censura y de los toques de queda.

Muchos ex presos políticos, sus familiares, opositores al régimen y sindicalistas fueron blanco de amenazas de muerte, atentados contra sus bienes y apremios ilegítimos. El Obispado de Punta Arenas jugaría entonces, un importante papel en la asistencia de los perseguidos, junto al apoyo brindado por radio Presidente Ibáñez, que se trasformó en “la voz de los que no tenían voz”.

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